sábado, 19 de noviembre de 2011

Perdóname

De acuerdo con la Real Academia Española, las palabras perdón y perdonar provienen del prefijo latino per y del verbo latino donāre, que significan, respectivamente, "pasar, cruzar, adelante, pasar por encima de" y "donar, donación, regalo, obsequio, dar (si procede de la palabra donum, y "hasta que se cumpla el tiempo (estipulado)" (si procede de la palabra donec), lo cual implica la idea de una condonación, remisión, cese de una falta, ofensa, demanda, castigo, indignación o ira, eximiendo al culpable de una obligación, discrepancia o error.

Tal vez esta definición (wiki) suene muy científica/literaria ya que es sacada de la Real Academia, pero es cierto, el dar el "perdón" es eximir a el culpable de una discrepancia o error.

Pero vamos más alla de las definiciones literarias sacadas de libros, enciclopedias o instituciones, vayamos a el sentido del perdón proveniente del alma, de nuestra mente.

En clase hablamos sobre, ¿Quién gana? El perdonado o el que perdona.

Primeramente, podríamos pensar, que el que gana aquí, es el perdonado, ya que ha "recuperado" algo que un error le había causado, por ejemplo si tus padres no te prestan el coche porque has chocado, sin embargo después te perdonan y te lo vuelven a prestar, diríamos "Ganó el porque de nuevo tiene el coche", pero viendo el perdón de un punto de vista más filosófico, nos damos cuenta, de que el que gana es el que perdona. ¿Porqué?. Vamos, sí, si te perdonan, ya "te levantaste" " te dieron chance", pero si tú perdonaste, es algo maravilloso, pues le has devuelto la dignidad a alguien, si realmente perdonaste, te has encontrado contigo mismo, en un punto donde no ha quedado rencor después de aquel incidente, te has confirmado a tí mismo que puedes suprimir ese mal recuerdo para ver a alguien mejor. Claro está que ese alguien de verdad tiene que estar arrepentido de su cometido, o por lo menos ser verdaderamente consciente, sino, el mismo se pierde más.

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